“Gabriel”

Gabriel_baja (2) Retrato de “Gabriel” Lápiz sobre papel, 24x36cms. / 2014

Este retrato fue encargado por Catalina Castro en recuerdo de su amado gatito que la acompañó durante 4 meses y 12 días y que partió de este mundo a temprana edad. Esta es su historia:

“Mi historia junto a Gabriel comienza acompañada de una foto que daba vueltas en facebook, eran 4 gatitos abandonados con días de vida que buscaban mamá nodriza, me ofrecí a adoptar uno pero recibir a los 4, un día 10 de enero me entregaron 3 bebitos que tenían aprox 15 días de vida, fui desde Talagante a metro Vicente Valdés a buscarlos, al otro día falleció uno y al día subsiguiente otro… Gabriel quedó solito y siguió luchando, día a día crecía y se iba poniendo hermoso, aprendió a usar su caja, a comer pellets… al mes y medio tuvo un problema respiratorio, terminó hospitalizado pero salió bien de eso, comenzó a crecer grande, sano, hermoso y feliz, era el gatito mas regalón que he tenido en mi vida, no se dormía si no era mamando un dedo, la oreja, lo que fuese, era muy chupetón, ronroneador y dependiente de los humanos.

Hasta que un día me di cuenta que tenía el tercer párpado visible, días después le subió fiebre, fuimos al doctor, hicimos muchos exámenes, tratamientos, hospitalizaciones, durante 2 semanas buscamos respuestas a sus males, le daba diferentes comidas para motivarlo, lo cuidé 24/7, pero no mejoraba, bajaba de peso, cada vez comía menos y dormía más… en la veterinaria de acá descartamos todas las enfermedades potencialmente mortales, pero mi corazón de mamá gatuna me decía que algo andaba mal, así que lo llevé a un vete especialista en felinos en Stgo, lo dejé hospitalizado a la espera de mas exámenes, esa misma noche me confirmaron lo que mas temía escuchar “peritonitis infecciosa felina” … Lo fui a retirar a la veterinaria al día siguiente, Gabriel me recibió con un beso, de esos que solo el solía darme, me decían que teníamos que ponernos metas, si no habían mejoras en 3 días se le daban 3 días mas, si mejoraba un poco 7 días mas, si empeoraba o convulsionaba eutanasia … llegamos tarde a casa y nos pusimos a dormir,el estaba muy débil y con daño neurológico avanzado, al despertar tenía parálisis, convulsiones, solo le pedí que volara… que de una vez por todas descansara de todo esto … y cuando me disponía a salir al vete con el falleció en mis brazos bajo los rayos del sol … gracias por el retrato, hoy me acompaña junto a su ánfora y aunque aún duele, eso me entrega algo de tranquilidad”